Cocina tradicional·Ulcinj·8 min de lectura

Calamares: una especialidad mediterránea que ha conquistado la costa montenegrina.

Itera tim

7 de julio de 2026

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Calamares: una especialidad mediterránea que ha conquistado la costa montenegrina.

Al hablar de la gastronomía de la costa montenegrina, el calamar ocupa un lugar especial entre las especialidades favoritas. Su sabor suave, su delicada textura y sus diversas formas de preparación lo han convertido en un elemento indispensable de la oferta de los restaurantes a lo largo del mar Adriático. Ya sea a la parrilla o relleno con ingredientes locales, el calamar representa una combinación de la sencillez de la cocina mediterránea y la frescura del mar.

En la costa montenegrina, el gusto por el marisco se ha cultivado durante siglos. Los pescadores saben desde hace mucho que una buena pesca no requiere recetas complejas, sino una preparación cuidadosa que preserve el sabor natural de cada alimento. Precisamente por eso, el calamar sigue ocupando un lugar importante en la gastronomía tradicional y moderna de las ciudades costeras.

La forma más sencilla, pero para muchos la más sabrosa, de prepararlo es a la plancha. Tras una limpieza minuciosa, se asa brevemente a la plancha bien caliente para conservar su jugosidad y ternura. Unas gotas de aceite de oliva virgen extra, un poco de ajo, perejil fresco y limón suelen ser suficientes para realzar su sabor natural. Los chefs expertos suelen señalar que la cocción breve es el mayor secreto para un buen calamar, ya que una cocción demasiado prolongada puede alterar su delicada textura.

Igualmente apreciados son los calamares rellenos, que representan una variante un poco más elaborada y festiva de esta especialidad. Su interior suele rellenarse con una combinación de queso casero, jamón serrano, hierbas aromáticas o patas de calamar finamente picadas, y luego se hornean o se cuecen a fuego lento hasta que todos los ingredientes se integran armoniosamente. Cada familia y cada restaurante tiene su propia versión de esta receta, por lo que los calamares rellenos se pueden disfrutar de muchas maneras diferentes, pero siempre conservan un distintivo carácter mediterráneo.

Independientemente del método de preparación, tienen algo en común: la calidad comienza con ingredientes frescos. En la costa, siempre se ha creído que las mejores especialidades se crean cuando el marisco se prepara el mismo día de su captura. Es esta conexión con el mar lo que confiere al calamar un valor especial y lo convierte en uno de los sellos distintivos de la cocina costera.

Tradicionalmente se sirven con acelgas con patatas, verduras a la parrilla o una ensalada ligera de temporada. Estas guarniciones no dominan el plato, sino que complementan el ingrediente principal y preservan el equilibrio de sabores por el que es conocida la cocina mediterránea. Con una copa de vino local y vistas al mar, este tipo de comida se convierte en parte de una experiencia que muchos visitantes recuerdan durante mucho tiempo. Hoy en día, los calamares son un elemento indispensable en la oferta gastronómica de restaurantes desde Herceg Novi y Kotor, pasando por Tivat y Budva, hasta Bar y Ulcinj. Durante el verano, representan una de las especialidades más solicitadas tanto por los lugareños como por los turistas que desean descubrir los auténticos sabores de la costa montenegrina.

El valor de este plato no reside únicamente en su sabor. Los calamares nos recuerdan la larga tradición de las ciudades costeras ligadas al mar y un estilo de vida en el que la pesca fresca, la preparación sencilla y las comidas compartidas formaban parte del día a día. Es precisamente esta tradición la que ha preservado recetas que aún se preparan casi de la misma manera que antaño.

Los calamares, ya sean a la parrilla o rellenos con ingredientes locales, son mucho más que una especialidad de marisco. Forman parte de la identidad mediterránea de Montenegro y demuestran que la alta gastronomía a menudo se esconde en recetas sencillas que respetan los sabores naturales y la calidad de los ingredientes frescos. Por eso, incluso hoy en día, siguen siendo uno de los platos que mejor representan el espíritu de la costa montenegrina y su rica tradición culinaria.

Itera tim

Escritor de viajes · Itera Journal

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